Guía completa

Una operación sencilla con un detalle que no lo es

Cambiar bujías, mecánicamente, es de las operaciones más directas del taller: desenroscar, montar la nueva, apretar con el par correcto. Lo que marca la diferencia entre un cambio bien hecho y uno rápido es acertar con la bujía exacta que pide tu motor — rosca, longitud dentro de la cámara, tipo de electrodo y código térmico. Un modelo con rosca demasiado larga puede llegar a chocar con las válvulas; uno con el electrodo equivocado da fallos de encendido desde el primer día.

Cobre, platino, iridio: lo decide el fabricante, no el precio

Las de cobre, las más clásicas, duran entre 15.000 y 30.000 km y cada vez se montan en menos motores nuevos. El platino sube a 60.000-90.000 km, y el doble platino algo más. El iridio, con 100.000-150.000 km de vida útil, es lo habitual en la mayoría de motores actuales: cuesta más por unidad, pero el coste por kilómetro recorrido queda parecido al de las otras opciones. No es una elección que hagamos nosotros a discreción — la marca el fabricante, y lo confirmamos antes de pedir la pieza.

Lo que cuentan las bujías viejas

Antes de descartarlas, las revisamos con calma. Un color beige claro indica combustión correcta. Depósitos negros y secos apuntan a mezcla demasiado rica, normalmente por inyección o sondas. Restos aceitosos delatan consumo de aceite por segmentos o guías de válvula, que ya es una reparación mayor. Un aislante blanquecino o el electrodo muy erosionado dan pistas sobre mezcla pobre o kilometraje elevado sin cambios previos. No sustituye a un diagnóstico completo, pero es información que un escáner OBD no siempre da y que compartimos con el cliente si vemos algo raro.

Marcas con las que trabajamos

NGK y Bosch son los dos grandes fabricantes de origen en la mayoría de motores europeos, japoneses y coreanos. Denso es la referencia en marcas asiáticas premium. No montamos bujías genéricas de precio de saldo: el ahorro de unos pocos euros por juego no compensa la pérdida de prestaciones y durabilidad que suelen dar.

Si tu coche está en garantía de fabricante o es de flota, la referencia exacta de la bujía y su código de calor quedan reflejados en la factura — es la documentación que hace falta para que un mantenimiento fuera de la red oficial no comprometa la cobertura del componente.