Guía completa
Dos cajas, dos mundos distintos
En un coche moderno hay normalmente dos cajas de fusibles. Una en el cofre motor, que protege los circuitos de potencia: bomba de inyección, ventilador, alternador, motor de arranque, ABS y dirección asistida eléctrica. Otra en el habitáculo, bajo el salpicadero o dentro de la guantera, que protege lo que llamamos confort: radio, luces interiores, cierre, elevalunas, asientos eléctricos.
Cuando algo eléctrico deja de funcionar, el primer paso siempre es mirar el fusible correspondiente. A veces la solución cuesta cinco euros, y no tiene sentido pagar mucho más por algo así.
El fusible que se funde y se vuelve a fundir
Es la avería peor gestionada que vemos: el cliente cambia el fusible, se funde de nuevo en pocos días, lo cambia otra vez. Eso no resuelve nada — si se funde repetidamente hay un cortocircuito en el circuito que protege, y el fusible está haciendo exactamente su trabajo. Lo peligroso de verdad es lo que a veces vemos hacer: poner uno de más amperaje pensando que “así aguanta”. Eso es apagar la alarma de humo sin apagar el fuego, y es causa directa de incendios de cableado.
Lo correcto es traer el coche, localizar el cortocircuito con multímetro —suele estar en cableado dañado o en un accesorio cortocircuitado— reparar la causa real, y montar un fusible del valor correcto.
Relés: la avería que deja tirado sin avisar
Los relés son interruptores electromagnéticos, y tras millones de ciclos de uso (el del cierre centralizado se acciona varias veces por trayecto) los contactos internos se desgastan. Los síntomas típicos: cierre centralizado que falla de forma intermitente, intermitentes que parpadean a velocidad rara, coche que no arranca por el relé de la bomba de combustible, o ventilador del radiador que no salta y el motor sube de temperatura. Es de las averías más agradecidas de diagnosticar bien porque, encontrada la causa, es barata.
Humedad y BCM
Tras lluvias fuertes o si el coche pasa por un charco profundo, el agua puede entrar en la caja del cofre motor, que resiste salpicaduras pero no una inmersión. La corrosión no aparece de golpe: primero fusibles fundidos, después avisos eléctricos intermitentes sin patrón claro, y con el tiempo averías en módulos asociados —el BCM entre ellos— que ya son bastante más caras. Cuanto antes se limpie y trate, menos daño se propaga.
Trabajamos con relés Bosch, Hella y Tyco, no genéricos de vida corta, y en cada reparación queda documentado en factura el componente exacto sustituido. Si tienes un síntoma eléctrico sin explicación clara, llama al 665 24 51 43 antes de seguir cambiando piezas por probar.