Guía completa
La asistencia que más se usa, y la que menos se piensa
Los sensores de aparcamiento, conocidos como PDC, son de las asistencias que más se usan en el día a día: aparcamientos estrechos, garajes con poco margen, marcha atrás en zonas de mucho tráfico. Cuando funcionan bien, casi ni se piensa en ellos; es lo que evita el pequeño golpe que termina convertido en una factura de chapa de doscientos euros o más.
Cuando uno o varios sensores fallan, el coche empieza a pitar sin motivo o deja de avisar cuando debería, y esa tranquilidad desaparece de golpe.
Cuatro formas típicas de fallo
Un pitido continuo al meter marcha atrás suele significar que un sensor detecta un obstáculo inexistente, algo que puede deberse a una avería interna o a un conector con humedad. Un pitido constante circulando hacia delante apunta a un sensor delantero, en los coches que también los llevan activos a baja velocidad. La ausencia total de aviso, aunque haya obstáculos, es más seria porque implica riesgo real de golpe, y suele ser el módulo o varios sensores a la vez. Y el pitido inconsistente, que a veces funciona y a veces no, casi siempre delata un conector con humedad más que un sensor averiado de verdad.
Cuando el motivo es la chapa de otro taller
Uno de los casos más habituales que vemos: un coche que tuvo un golpe leve, se reparó la chapa y la pintura en otro sitio, y al recogerlo los sensores ya no funcionan. Las causas suelen ser tres: los sensores se movieron al desmontar el paragolpes y quedaron con un ángulo distinto al original (van orientados con una inclinación concreta, y torcidos dejan de detectar bien), quedó pintura sobre el cono ultrasónico bloqueando las ondas, o el propio sensor se dañó durante el proceso.
Según el caso, la solución va desde un simple ajuste de posición sin coste, hasta una limpieza del cono por 30-50 €, o la sustitución completa por 80-180 € si el sensor ha quedado dañado.
Antes de sustituir, comprobar con multímetro
No cambiamos un sensor a la primera. Comprobamos la resistencia del propio sensor, que debería estar en torno a 1-2 kΩ según el modelo, la continuidad del cableado hasta el módulo, y el estado del conector. En bastantes casos el sensor está perfectamente sano y basta con limpiar el conector y aplicar grasa dieléctrica contra la humedad — una solución de 30-50 € frente a un sensor nuevo de 150 €.
Marcas de confianza
Montamos Valeo, proveedor de origen en muchos modelos, y Bosch, además del original del fabricante en coches de gama premium. Evitamos el genérico más barato: su frecuencia ultrasónica no coincide del todo con la que espera el módulo, y termina dando errores intermitentes que vuelven en pocas semanas.